ÍTACA

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Por los brindis a media luz, porque el vino no tiene porque servirse en una copa, ni estar frío. Por los paseos que de la mano se dan sin haber estado. De la mano…¡SI! es requisito imprescindible…de la mano…

Por el descaro que encierran propuestas que al final suceden, por el simple hecho de haber sido valientes, por Ítaca y porque creo , aún a pesar de lo que se diga, siempre vamos a tener que poder reprochare cuando ya no tenga nada más que darnos.

Por las puestas de sol amarillas, sin gente y en silencio lleno. Por las partituras llenas de “experiencias cumbre” que no llegamos a tener por delante y que eso las hace aún mucho más intensas. por todos esos motivos que sin preaviso, de repente llegan para recordarnos que estamos vivos y que debemos seguirle poniendo (como no) PASIÓN  a las cosas.

Por las pinturas a medias, por las sinfonías a medias, por los cafés a medias y porque las mañanas de verano sean muchas (como dice el poema). Por cuando hablamos sin miedo, por las confesiones, por haber compartido sentimientos de quienes para nosotros son o por qué no fueron…los más importantes. por las preocupaciones que se cuentan de espaldas, por las veces que nos rozamos la piel y fue importante…

Por ahora, porque Ítaca sea ahora y nunca mucho más tarde. Por ahora que cantan los pájaros, por ahora aunque no tengamos gomilla para recogernos el pelo. Por ahora aunque haga frío para bañarnos de noche. Por ahora y porque aunque me repita en mis propósitos (SI mis propósitos) sean muchas las mañanas de verano…

 

No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS

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No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS

Le gustaba la belleza oculta en los pequeños detalles, salir descalza a la terraza cuando todos dormían en invierno, pelar las uvas y hacer balance en septiembre,y aunque no todos pudieron entenderlo era afortunada, por eso y por otras muchas cosas. Era afortunada por el silencio y por ser capaz de hacerse ese tipo de preguntas, que solo los valientes pueden hacerse. Preguntas de esas que dan miedo y que no te permiten “quedarte” a no ser que estés sumamente satisfecho, aunque eso implique dolor o estar solo más de lo que debieras o hubieses imaginado la noche antes.

Nunca olvidaba sus guantes amarillos. Nunca olvidaba ser feliz, nunca olvidaba QUE ESTABA VIVIENDO.

No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS,  pero de esos que tienen fecha de caducidad y pasos marcados en el tiempo. De esos que no dices a nadie y de esos que no escribes en ningún sitio, dónde otros puedan leerlo. No te conformes este año con los que los demás proyectan en ti, quieren para ti o esperan de ti y busca tu esencia en todo lo que hagas y que eso que haces, te permita ser tú mismo y nunca el reflejo en ti de otros. No esperes ni busques la aprobación de los demás en lo que haces y que eso, sea junto, lo que te permita sentirte orgulloso, y sobre todo no tengas miedo de sentirte satisfecho por todo lo que consigas, que durante todo este tiempo, ya nos han enseñado a castigarnos lo suficiente, por eso ahora es el momento de regalarnos rosas amarillas en esas mañanas en las que vemos cumplido nuestro esfuerzo o después de haber terminado esa última prueba aunque conseguirlo nos haya costado diez minutos más que el resto. Salta con los ojos cerrados y en vez del agua rompe tus miedos.Te deseo que seas feliz!

¿Cuándo está permitido rendirse?

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“Voy a pintar estrellitas, pero esta vez lo haré en el cielo”

Recuerdo la primera vez que os pinté, el dibujo no estuvo listo del todo hasta que os coloreé de amarillo. Hoy habéis aparecido para recordarme, que hay que pintar estrellas que te hagan sentir valiente.

¿Cuando no está permitido rendirse?

Conocí a una niña, por aquellos entonces tenía los ojos un poquito más oscuros y eso la hacia tremendamente especial, sencillamente diferente. Ella pintó estrellas, de esas que se colorean cuando todos deciden irse a la cama, e inventó poesías, que no fue capaz de leer hasta que alguien quiso escucharlas. Fue esa niña la que me enseñó a no rendirme.

Ella escribió una lista de deseos que guardó en una caja de lata, de esas que las abuelas siempre llenan de hilos de colores. A ella no le importaba que para el resto del mundo fueran imposibles, porque ella no estaba dispuesta a rendirse.

No nos cremos que para luchar no son necesarios argumentos que convenzan al resto, que no necesitamos convencer a nadie si realmente nosotros estamos convencidos de que está mereciendo la pena. Y si para nuestro corazón está mereciendo la pena, que nadie nos diga que no debemos seguir adelante.

 

Cita

“Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre.

Malditas todas esas, las veces, bañadas de ilusión y compromiso. Auroras carentes de entendimiento. Maldito el desconsuelo por la falta de argumentos . Maldita la espera de una llamada que quizás pudo cambiarlo todo, o no. Puesta a prueba.

Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre…”

 

 

Maldito despropósito…

Aceptación o compromiso

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Tenemos dos opciones, empecemos así, ¿Por qué no hacerlo? . Tenemos la opción de cobijarnos bajo el amparo, de lo que nos hace sentir seguros, del tan utilizado como escudo “yo soy así” y entraríamos en “aceptación” . También tenemos la opción, de adquirir sin más mesura, el “compromiso” del cambio. Cuando hablamos de cambio, en ningún momento se hace referencia, al abandono de nuestra esencia, con el mero objetivo de ir en pos de lo que los demás quieren de mí, o quieren que yo sea, por eso es muy importante identificar quién soy yo y cada una de las partes de nosotros mismos, que son las que bañan de sentido nuestra felicidad, dándole ese matiz especial, a todo lo que hacemos. Pero si puede ser modificable, aquello que nos frena: la ira, el enfado, la preocupación en exceso, o el ir más adelante que el ir y venir de los acontecimientos, por mucho que de forma positiva o negativa nos repercutan. Estos son los matices de nosotros mismos susceptibles de modificación, esos matices que nos hacen sentirnos incómodos, que nos hacen no ser flexibles o adaptables, que terminan sencillamente robándonos momentos. No hablo de comodidad, ya que por añadido se sobrentiende  que es más cómodo ser como somos, admitiendo nuestros mecanismos de defensa en cada situación, a la que tengamos que hacerle frente, en vez de sentirnos desprotegidos por eso a lo que llamamos “cambio”, lo que sucede es que el el “cambio” se convierte cuando se experimenta en la antesala del disfrutar pleno de cada circunstancia, es el “cambio” el que nos hace conectar con los otros, dándole sentido a cada pequeño acontecimiento, y diciéndole al otro “esto lo hago por mí y también por tí porque me importas.” os invito a experimentar el “cambio”.

Si necesitas ayuda o quieres hacerme alguna consulta, no dudes en ponerte en contacto conmigo: 693607130.

Secas las flores que fueron

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rosas

Secas las flores que fueron. Con o sin recuerdos, no más lejos del despiste, que provocó a tu paso el viento, mientras decías no saber que escribirme, mientras me hablabas de lo profundo de algo de eso a lo que llaman tangible. Mientras tanto, yo seguía creyendo…

En esa y en tantas otras veces. Dúctil. Roto, aún así yo seguía palpando los segundos y pegando los pedazos, de algo a lo que alguien decidió sin consultar llamar destino.

Apostando por una partida, en la que los dados ya estaban echados y las cartas vistas. Aposté, aposté hasta saber que tenía alma. Aposté sin consecuencias y contra todo pronostico, aposté sin argumentos y sin escuchar el eco de otras voces. que en más de una ocasión,quisieron quedarse pese a todo.

No medí las consecuencias, me partiste el ama, rompiste la ilusión que tenía por llegar tan lejos, incluso dejar de creer en tantas cosas. Me llamaban cobarde ¡Me llamaron tantas veces cobarde! Cobarde por ser consecuente, cobarde por ser valiente. Cobarde porque lo que tú querías darme no era suficiente. Cobarde porque no supe, cobarde porque no quise conformarme.

Todos nosotros conocemos a alguien que no se conformó. Alguien que valoró sus necesidades, por encima de las promesas a largo plazo o de lo que estaban dispuestos a darle. Alguien que en vez de cobarde fue valiente y que a pesar de ser criticado acalló la voz de tantos, con el paso del tiempo. No es cierto eso que se dice. Todos tenemos miedo a los cambios, lo que no sabemos es que detrás de cada crisis, se abre ante nosotros un abanico de oportunidades, que nos garantiza la felicidad más, que la opción que desechamos al comienzo. Porque no es cierto eso que se dice de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Eso lo puso como excusa, alguien que tuvo miedo a cambiar, alguien que a pesar de las quejas y de la desgana tuvo miedo a que todo fuese a mejor. Alguien que tuvo más miedo al fracaso que a volver a intentarlo.

¡Puedo ayudarte! 693607130

Soy así…¿Qué hago?

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PERSONALIDAD

 

En este artículo, se recogen consejos útiles a trabajar, dependiendo de tus rasgos de personalidad específicos.

En psicología solemos hablar de tres tipos de personalidad o de patrones diferentes del comportamiento. La primera de estas personalidades es la llamada de Tipo A, caracterizada por personas ambiciosas, competitivas e impacientes. Se trata de personas organizadoras, fuertemente estructuradas, con incapacidad de flexión y dificultades adaptativas. Personas en extremo, hostiles y egoístas. La personalidad tipo B, en contraposición a esta primera, describe a personas relajadas, apáticas, manipuladoras mucho menos ambiciosas y centradas más en la calidad de sus relaciones sociales, que en alcanzar objetivos profesionales destacados. Por último la personalidad tipo C, destacan personas excesivamente empáticas y manipulables,  hasta el punto de anteponer los deseos ajenos a los suyos propios. Son personas, que no suelen trasmitir sus sentimientos con facilidad e incapaces de manifestar sus emociones en la mayor parte de las ocasiones. Tratan de mantener una apariencia tranquila y calmada en la mayoría de las ocasiones, con la intención de no dañar a los demás.

Debe tenerse en cuenta que no hay tipos de personalidades más correctos o adecuados que otros y que en todos estos casos es necesario trabajar una serie de variables específicas.

Predominio personalidad tipo A:

  • Aprender a descansar (desaprender la necesidad de rellenar huecos varios).
  • Empezar a aprender de las obligaciones, marcando tiempos (puedo trabajar y cumplir los objetivos propuestos, sintiendo cada uno de los pasos que doy, quizás esta forma de vivir el trabajo , optimice los resultados y lo convierta en una actividad gratificante en vez de una sacrificio constante).
  • Disfrutar de cosas “no exigentes”, que por el simple hecho de tenerlas, se pasan por alto (desayunar en familia, preguntar a los hijos que tal les va todo…).
  • Encontrar aficiones y permitirse disfrutar de ellas.

Predominio personalidad tipo B:

  • Ponerse objetivos específicos, luchar por conseguirlos y premiarse ante ello, sintiendo la satisfacción de haber conseguido metas de forma personal.
  • Involucrarse en la toma de decisiones que implique elección, riesgo  y/o compromiso (evitar respuestas del tipo “me da igual, me es indiferente”).
  • Encontrar aficiones y permitirse disfrutar de ellas.
  • Participa de las decisiones de los demás implicándose en las mismas, en vez de mostrarse crítico de forma no clara.

Predominio personalidad tipo C:

  • Provocar y aprovechar situaciones para expresar sentimientos y opiniones propias. Analizar y experimentar lo negativo de llevar a cabo la conducta y lo positivo de la misma. incidir en lo bueno que obtenemos ante la expresión de las emociones.
  • Aprender a decir NO.
  • Buscar tiempo para uno mismo: autocuidado, disfrutar de aficiones, entre otras.

Me pondre los guantes amarillos, por supuesto, y después iré a buscarte

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La llamada ” zona de confort ” es ese espacio de carácter psicológico y con dimensiones físicas. Es ese guerrero con hacha, escudo y guadaña que nos protege más allá de lo probable y de lo imposible. Es susceptible ante las diferentes oportunidades que la felicidad nos brinda, negándose al diálogo y a la argumentación. La llamada “zona de confort”, no mide más de lo que un sofá de un par de plazas y dos o tres cojines de colores y se siente completa cuando desdoblamos la mantita de lana. Y allí estamos nosotros, cómodos, calentitos, seguros y custodiado ” en nuestro espacio” con “nuestro guerrero”. “La zona de confort” es subconsciente y se forma a través de la experiencia y los prejuicios. Mecanismo natural obsoleto, que nos merma la capacidad de ser nosotros mismos y sobre todo de luchar por lo que realmente nos hace felices. Nos merma las ganas de “intentarlo”. “La zona de confort” se vale de sus propios recursos: “más vale pájaro en mano que ciento volando”, “mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer…” pero ¿ y si te pones los guantes amarillos y decides salir de tu zona de confort? y ahora te hago otra pregunta ¿ si de aquí a un tiempo atrás las herramientas que has utilizado, los planteamientos que has puesto en marcha , la actitud que has tomado o la forma de afrontar los acontecimientos no te han funcionado….?si te ha pasado todo esto ¿por qué no cambias la forma de hacer las cosas? ¿Por qué no? por probabilidad si has fracasado en el intento la mayoría de las veces, lo esperado es que vuelvas a hacerlo, pues ¡Cambia la forma! adopta una postura diferente o será que ¿realmente tienes miedo a que ese cambio tan esperado se produzca? Si pueden quererte un 100% ¿ Por qué te conformas con un 50%? Y si discutir y quejarte no te ha servido de nada y sigues haciéndolo quizás sea el momento de hacerte una pregunta de forma sincera ¿realmente quiero que esto cambie o realmente me siento a gusto en esta situación? porque quizás lo que suceda es que a pesar de las quejas, de las críticas y de preguntas retóricas e incontestables cómo ¿Tú ves esto lógico, normal y coherente? o ¡Yo lo siento mucho pero no aguanto más!  a pesar de todo eso, lo que suceda sea, que cuando estemos solos en vez de volver a intentarlo lo que hagamos sea volver a nuestro sofá , para volver a ponernos cómodos.

Cuento de otoño

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otoño

Conocí a una chica, con los ojos más oscuros que de costumbre y solitaria, o más bien eso me pareció al principio. Le di tiempo y descubrí que jamás nunca existió nadie con el alma tan llena. Y me quede a su lado. Hablamos del amor, de la muerte y del paso del tiempo. Hablamos de los milagros y de algún que otro sueño. Y no nos importó las veces que hablamos sobre ello. No nos importó cómo de tarde era o el tiempo que pasamos hablando de lo mismo. Esa era su versión, la mejor versión de si misma.

Amaba el otoño, escribir cuando nadie la veía, la tormenta y pasear sola por la playa. Amaba los calcetines por encima de la rodilla, que los cafés durasen un poco más de costumbre , la tortilla un poco más pasada de la cuenta y la comida más bien salada. Ella amaba quedarse hasta tarde los domingos y salir a bailar sin música. Odiaba el término medio, las decisiones lógicas, ir a favor de la corriente o seguir el compás de la música. Intransigente, irracional, ilógica, desconfiada, fugaz, constante y enamorada. Obsesionada con los momentos únicos e irremplazables, que habían no hace mucho empezado a ser la gran mayoría.

No soportaba las peleas largas, la falta de explicaciones o la intransigencia por salir del paso, cuando le habían arañado el alma un poco más que de costumbre. Odiaba la gente práctica, que no soñaba, las obligaciones, las rutinas sin ilusión y el no estar esperando continuamente a que algo maravilloso pasase casi sin esperarlo. Odiaba el fracaso, y que no se reconociera el esfuerzo cuando en el había depositado toda la ilusión que pudiera ponerse. Odiaba el tiempo perdido, las noches en las que no se daban explicaciones y derramar más lagrimas que las necesarias por falta de amor.

Y ella me enseñó a soñar con lo impredecible, lo desesperado, lo desacertado y con lo insuperable.Ella me enseñó a soñar hasta tarde. Ella me enseñó a no llevar a apuntado en la libreta de lo adecuado, esperado o predecible  todo lo que me importa. Ella me enseñó a saltarme las normas, y a permitirme el lujo de vivir necesitando lo que cabe en un bolsillo, o en una bocanada de aire. Porque el encontrar a alguien diferente te hace permitirte el lujo de descubrirlo poco a poco, aunque eso sea un riesgo a correr desde el primer momento y una decisión susceptible de abandono si no estás dispuesto a aceptar el ritmo y las condiciones. 

 

La ayuda no siempre es necesaria, en el último momento o al final de un largo proceso. Algunas veces lo único que necesitamos para poder dar lo mejor de nosotros mismos es una segunda opinión, un cambio de perspectiva o un consejo acerca de cómo hacer las cosas de forma diferente como hasta ahora. YO PUEDO AYUDARTE: 693607130.

“Mira dentro”

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Helados que lideran las batallas más intensas. Conciertos que cobijan el tenerte cerca. Sentir que cierro los ojos y pierdo la noción, de si me llevas hacía atrás o mejor ¿Por qué no? seguimos adelante. Como si cerrar los ojos me permitiese vetar la conciencia, la misma que no quise perder, poco después de que tú, decidieses sin consultarme venir a romperme algún que otro esquema vital, de funcionamiento y puesta en marcha estable y coordinada. Yo anhelante de cambios políticos, que nos diesen la oportunidad de alzarnos en nuestros sueños, o a la espera de cambios sociales determinantes, puntos de inflexión vitales,viajes majestuosos, o de algún otro cambio de tipo neuronal/comportamental y de repente llegas tú, a caballo entre el todo y la nada, dispuesto a derrumbar más muchos que pocos, de los pocos principios de los que en algún que otro paseo por la playa, redacté en voz alta.

Esperamos a que sucedan cosas significativas, cosas que hagan ruido, que tengan colores, que brillen, cosas que hagan eco , palpables, pero no….las cosas significativas cabalgan en silencio, porque tienen las herraduras desgastadas por su lucha incesante en el campo de batalla, huelen a perfume indeterminable distinguible apuesto sin nombre, pero sí a base de algún que otro recuerdo, te arañan el alma, te acarician la espalda y depende de la ocasión, te deja en el portal de tu casa y no en la puerta de atrás y mientras tanto nosotros seguimos empeñados en hacer lo correcto, lo esperable, o lo que es peor “lo que esperamos” sin darnos cuenta de que la vida es justo eso….ese “mientras tanto”.

Quizás, ser valiente tan solo sea cambiarnos de camiseta y permitir que nos quiten “la cadena”. Que corran tras de nosotros cuando saben que no vamos a abrir la puerta, porque estaban dentro mucho antes quizás de haber llegado y porque si de algo vamos a arrepentirnos que sea de no haber caminado más lento, de no haber buscado más estrellas o de no haberle dado al botón del “pause” en medio del concierto.