RINGGGGGGG RINGGGGGGG

Estándar

RINGGGGG RINNNNNGGG Suena el despertador, saltamos de la cama, nos cepillamos los dientes, nos vestimos casi con los ojos cerrados, nos peinamos como podemos y casi sin mirarnos al espejo salimos de casa…el desayuno… si el desayuno se nos olvidaba, retrocedemos cogemos un paquete de galletas al azar y lo abrimos mientras llegamos a la para da del autobús a toda prisa….¡MIERDA!…demasiado tarde a correr….

Ahora desde el principio…despacio… lento empezamos de nuevo…RINGGGG RINGGGGG….respiramos hondo, estiramos un brazo…sonreímos…el lugar inexplorado… (ya sabes a que me refiero) sonrisa ,sonrisa, sonrisa, sonrisa….casi no podemos movernos hace frío abrimos con miedo los ojos y medio borroso y entrecortado hay lo tienes a “tu amor”….de las diferentes formas que puede presentarse…respirando hondo casi pasando desapercibido…un hombre…una mujer …. tu hermano…un hijo, alguien que te hace hablar en plural y de nosotros, alguien por quien a partir de este momento deberías de dejar de tener prisas y tanto miedo…alguien por quien deberías de dejar de correr para ser capaz de captar la esencia de las pequeñas e insignificantes cosas de la vida…te levantas y sientes como si tuvieses que atravesar Alaska (ese sitio al cual nunca deberíamos querer huir cada vez que tenemos miedo) y corremos a la cocina ¿leche?¿café?¿Quizás cacao? la vida siempre nos da opciones, siempre….solo que vivimos a veces demasiado deprisa como para ser capaces de darnos cuenta…luego elegimos la ropa “hoy de rojo” si hoy de rojo como cuando te sientes segura y estás enamorada, como un día especial de los normales que lo hacen diferente y cuando estas lista decides salir despeinada porque ese estilo te gusta, porque nadie va a decirte como tienes que salir a la calle y esta vez te vuelves, pero a dar un beso de “ahora vuelvo” en vez de a por un paquete de galletas y de camino a clase…o al trabajo recuerdas que hay cosas que después de cierto tiempo siguen siendo igual o incluso más especiales aún si cabe (espero que te des por aludido).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al fenómeno del estrés como las reacciones fisiológicas que en su conjunto preparan al organismo para la acción (OMS, 1994). Considerado desde este punto de vista, el estrés sería una alarma, un estímulo que conduce a la acción, una respuesta necesaria para la supervivencia, respuesta que puede ser coherente con las demandas del entorno, o bien, insuficientes o exageradas. H. Selye (1973) popularizó el término estrés y es considerado como el fundador de esta área de investigación aplicada a la salud. Selye realiza la conceptualización del fenómeno como cualquier reacción o respuesta del organismo frente a las demandas del ambiente. Este enfoque permite que, al considerarse el fenómeno del estrés, puedan tenerse en cuenta tres dimensiones diferentes al respecto:

  • La fuerza o estímulo que actúa sobre el individuo (elemento estresor),
  • La reacción o respuesta fisiológica o psicológica del individuo o
  • La interacción entre los estímulos ambientales y la respuesta del individuo.

Por lo tanto  tener “estrés” tal y como apuntan organismos y autores destacados en sus estudios e investigaciones, es adaptativo, incluso y dependiendo de la situación que vivamos, puede llegar a proporcionarnos cierto placer, como por ejemplo podría ser cuando usamos el estrés como mecanismos para alcanzar nuestra propia autorrealización fortaleciendo nuestra estima (Maslow, 1943)…pero ¿Qué sucede cuando el estrés nos condena? ¿Cuando…nos impide jugar con nuestros hijos, dar un beso rápido haciendo que simplemente cuente como uno más en vez de considerarlo único e irrepetible…? ¿Qué sucede cuando vivimos tan deprisa que dejamos de tener tiempo para ver a nuestros abuelos..? Entonces es cuando el estrés pasa a ser de un mecanismo de defensa adaptativo a un arma de doble filo que nos hace esclavo de nuestras obligaciones, que nos ahoga, que nos agobia y que simplemente nos aleja de la esencia de todas las cosas…de las verdaderas cosas…porque en definitiva (me vais a permitir ser quizás demasiado osada) el trabajo…las obligaciones, cierto es que son demasiado importantes pero nadie ha muerto, al menos que se conozca, por no tener trabajo, (que conste que yo estoy igual de agobiada que tú a nivel laboral) al menos que haya considerado oportuna algún tipo de alternativa quizás no demasiado adecuada con respecto a lo que a nivel humano se considera como tal….pero por falta/privación de afecto SI y está demostrado que la gente muere por esta causa, porque aunque no lo creamos se muere de soledad…y a ellos a quienes día a día permanecen  a nuestro lado de hecho ¡Están ahí a nuestro lado! y son los que para nosotros pasan de forma injusta e INJUSTIFICADA más desapercibidos…ellos los que nos doblan la ropa, nos cuelgan la toalla de la ducha para que se seque o nos hacen una tostada y nos la traen para merendar cuando estamos demasiado agobiados…ellos son los que se esfuerzan por nosotros y los que van recogiendo la mayoría de las veces los trozos de lo que estamos hecho cuando nos derrumbamos.

Vivimos en una sociedad tremendamente materialista y “estresada” me gustaría que juntos hablásemos de estas cosas…no lo dejes pasar, déjame tu comentario estaré encantada de responderte…

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  1. En más de una ocasión pienso que en mi interior hay un pozo, un pozo del cual no conozco su profundidad y se llena de emociones, sensaciones ,pasiones… algunas buenas y otras no tanto.

    A veces me gustaría llorar supongo que para liberarme de aquellas cosas que me duelen y me desagradan pero no lo consigo, cosas que tienden a relativizarse en el momento en que quedo con mis amigos o bien hago deporte… Pienso que nos haríamos un bien tremendo si dejáramos a un lado las envidias, los celos y esas artimañas. Un saludo! Espero nueva entrada de tu blog 😉

  2. Me satisface tremendamente leer tus palabras, sentir que lo que escribes no solo forma parte de tu vida sino que a través de ello hay gente que se identifica y le pone no palabras, sino emoción, llenando de sentido lo que dices y dando eco de tu propia experiencia.

    Supongo que ese pozo, del que yo hablo y con el cual tu te identificas, existe de una forma u otra en todos y cada uno de nosotros. En unos se encuentra oculto y aparece solo en determinadas condiciones, tales como situaciones o dificultades puntuales que nos obligan a cambiar el curso de nuestros pasos, o simplemente que nos hace detenernos de forma temporal. Para otros ese poco está quizás un poco más presente y termina convirtiéndose en una lucha del día a día. Que esa lucha nunca cese. Un abrazo.

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