MI ÁRBOL:LOS DESEOS

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Esta publicación es un poquito diferente al resto, ya que consta de dos partes, por un lado un artículo que delimita una “terapia dulce” que se corresponde con la segunda parte de dicha publicación.

A la finalización del artículo encontrareis una terapia sencilla.Por supuesto os animo a llevarla a la práctica, después podéis guardarla en el corazón, colgarla en el árbol de Navidad (más adelante entenderéis a causa de qué digo esto) o compartirla con nosotros a través de un comentario hecho en el blog, de hecho ¡OS ANIMO A ELLO!

Que empiece…

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Mi árbol: Los deseos

LLegan fechas especiales, tremendamente especiales, quizás más especiales de lo que debieran o quizás, justo eso sea lo que nuestro corazón nos susurra al oído, cada vez con más frecuencia y dependiendo de la proximidad de los días…

Son días…son días llenos de mañanas frías, en las que no suena el despertador y en las que aun así nos seguimos levantando temprano….días de preparativos y quizás de ilusión contenida, aunque nos empeñemos en esconderla en más de una ocasión…son días de sacar de debajo de la cama, el portal de Belén que casi lleva un año guardado, con las figuritas estratégicamente dispuestas, como si de una reliquia comprada en uno de esos mercadillos de antigüedades, se tratase…son días de visitas, en las que intentamos no olvidar a nadie…días en los que nos comportamos justo como deberíamos hacerlo durante todo el año…

Son días llenos de luces de colores, de recuerdos guardados en cada una de las bolas “desconchadas” del árbol, días llenos de guirnaldas, de prisas…de olor a nuevo y de sabor a turrón de chocolate.

Días en los que decidimos sentarnos a la mesa (preciosa costumbre) agarrar la mano de alguien a quien obviamos la mayoría de las veces, aun cuando nos invita a sumergirnos en un mundo en el que todos deberíamos volver a perdernos alguna vez…pero como decía ahora le agarramos la mano y…(cara de asombro multiplicada por cien: ¡es zurdo!) y nos ponemos a escribir una carta, con alguien que nos enseña que la carta en sí no es importante por el significado que tiene, si no por la ilusión que encierra.

Son días de catálogos de juguetes, de salir a la calle con un bolso grande (no vaya a ser que por el camino nos encontramos a los Reyes Magos y nos den un paquete grande grande para alguien a quien queramos mucho y tengamos que esconderlo en casa hasta que llegue el día…el Gran Día)

Estos días huelen a pólvora y cuando cierras los ojos de repente si te dejas…te abrazan los recuerdos. recuerdos guardados en una calle en obras, calles peatonales en la que antes tenías que recoger los pies cuando pasaban los coches y recuerdos de paraguas abiertos para llenarlos de caramelos… y mientras tanto el silencio de un deseo…un deseo en el que nunca has dejado de creer “SER FELIZ” … pero los acontecimientos son importantes por la gente que nos rodea, por las sonrisas que evocan, por los besos a medias y por las entradas de año diferentes…

Los acontecimientos son importante en función a los vasitos de leche que llenaste y va en proporción al tiempo que estuviste desvelado esperando a los Reyes Magos…porque lo creamos o no LO SON, son Magos…

Pero como decía es inevitable dejarnos envolver por el recuerdo…de abrazos que dimos y nos dieron y por escaleras que veíamos inacabables tras la última campanada… sabor a champán, disfraces manchados de ilusión y olor a “no me abandones nunca” al cerrar los ojos…

 

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