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Cita

“Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre.

Malditas todas esas, las veces, bañadas de ilusión y compromiso. Auroras carentes de entendimiento. Maldito el desconsuelo por la falta de argumentos . Maldita la espera de una llamada que quizás pudo cambiarlo todo, o no. Puesta a prueba.

Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre…”

 

 

Maldito despropósito…

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“NUTS”

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Las oportunidades son inconscientes, desacertadas, imprevistas, indeterminadas, desconcertantes y traicioneras, al fin y al cabo pueden permitírselo son eso, oportunidades. Se nutren de la esperanza, se visten de la ilusión, huyen del compromiso y en caso de existir manual al respecto , seguramente estará en ruso antiguo, lo que equivale a “no te emociones esto hay que vivirlo”. No pueden formatearse, no tienen reseteo, no te dan tiempo a pintarte los labios de rojo y mucho menos, a que te planches la camisa antes de salir corriendo, como si se acabase el mundo en tu último suspiro. Las buenas oportunidades te obligan a olvidarte de las constantes vitales más primitivas (respirar, parpadear y tragar saliva) y que no se te salga el corazón por la boca, se convierte en tu principal prioridad (esa y empezar a aprender ruso antiguo por si acaso, nunca se sabe). Pero tu decides, tu decides si darte un par de vueltas en los pantalones por si te manchas de barro, que será lo más probable o si por el contrario prefieres recorrer esas oportunidades en el Lockheed SR-71  (Velocidad oficial: 3.529 kilómetros por hora), con, por supuesto, todo lo que ello implica;  desde los aviones las flores y las nubes no huelen, el brillito de la marea cuando está bajita no se percibe (si optas por ir paseando ya tienes los pantalones doblados) y las pelis de miedo dejan de ser lo mismo (lo que realmente marca el valor de una  buena peli de miedo es a la velocidad que cruzas el pasillo de tu casa hasta llegar al baño, más el número de puertas que abres y cierras dividido entre el número de luces que apagas y enciendes) Tu decides, al fin y al cabo es cuestión de actitud. tu de¡cides si te quedas con una “Pareja” o prefieres una “Escalera Real” al fin y al cabo, todo depende, si desde el principio apostaste lo justo para que no te arañasen el alma o preferiste darlo todo. Recuerda que las verdaderas oportunidades no son más que decidir si paseamos, dejarte querer, seguir soñando, dar un abrazo, cenar juntos, caminar lento, amar lento, vivir lento…recuerda que las verdaderas oportunidades no son algo más que una bolsa llena de chucherías, un día nublado o un par de manos al dominó.

Aviones de papel

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No podemos perder la ilusión…porque entonces desaparecerían las cartas sin remitente, los días no señalados y los aviones de papel en medio del salón. No puede desaparecer la ilusión, porque entonces dejarían de tener sentido las risas, los juegos de cartas con trampa y el voy a beber de madrugada, con la intención de dejar escrito, no más de un par de renglones,en un sitio que no esperas.

No podemos perder la ilusión, ni podemos tener tanta prisa…porque quienes están a nuestro lado se cansan…se cansan de esperar ese minuto en el que el espacio se detiene y el tiempo no avanza y tan sólo existe él mismo.

No podemos rellenar los tiempos muertos, superponer todas las cosas por miedo al silencio, porque hay alguien que es ese silencio el que busca para llenarlo de cosas hermosas…

No podemos dejar de despertarnos sin que suene el despertador, no podemos dejar atrás esos “sólo cinco minutos”, no podemos dejar de pintar besos y de escribir mensajes…no podemos, no podemos, porque justo en eso reside la verdadera esencia de la vida.

Porque los números se olvidan, pero los recuerdos se anclan en emociones y son esas las que quedarán después de todo.

Y cuando hayamos hecho historia y queramos contarla, no será el sitio exacto a lo que se haga mención, incluso me atrevo a decir que no se recordará ni siquiera  la hora, pero si podrá describirse con todo lujo de detalles la sensación de tener el mundo atrapado en un abrazo.

Vida gélida y escalofriante…sin recursos, a medias y con prisas…empeñada en quitarnos el dulce sabor de las cosas, incitando a no ver más allá de los hombros que necesitan nuestro abrazo. Personas llenas de rencor, rencor producido por el sufrimiento, sufrimiento enmascarado en un no poder y seguir adelante, por miedo a encontrarnos con lo que realmente somos, con miedo a sentirnos vacios y a saberlo de hecho, con miedo de tener la necesidad de volver a llenarnos de nuevo y de encontrarle sentido a todo lo que hacemos.

Y es que la ilusión es incompatible con el miedo…y es por eso por lo que no podemos perder la ilusión…

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