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¿Cuándo está permitido rendirse?

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“Voy a pintar estrellitas, pero esta vez lo haré en el cielo”

Recuerdo la primera vez que os pinté, el dibujo no estuvo listo del todo hasta que os coloreé de amarillo. Hoy habéis aparecido para recordarme, que hay que pintar estrellas que te hagan sentir valiente.

¿Cuando no está permitido rendirse?

Conocí a una niña, por aquellos entonces tenía los ojos un poquito más oscuros y eso la hacia tremendamente especial, sencillamente diferente. Ella pintó estrellas, de esas que se colorean cuando todos deciden irse a la cama, e inventó poesías, que no fue capaz de leer hasta que alguien quiso escucharlas. Fue esa niña la que me enseñó a no rendirme.

Ella escribió una lista de deseos que guardó en una caja de lata, de esas que las abuelas siempre llenan de hilos de colores. A ella no le importaba que para el resto del mundo fueran imposibles, porque ella no estaba dispuesta a rendirse.

No nos cremos que para luchar no son necesarios argumentos que convenzan al resto, que no necesitamos convencer a nadie si realmente nosotros estamos convencidos de que está mereciendo la pena. Y si para nuestro corazón está mereciendo la pena, que nadie nos diga que no debemos seguir adelante.

 

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Cita

“Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre.

Malditas todas esas, las veces, bañadas de ilusión y compromiso. Auroras carentes de entendimiento. Maldito el desconsuelo por la falta de argumentos . Maldita la espera de una llamada que quizás pudo cambiarlo todo, o no. Puesta a prueba.

Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre…”

 

 

Maldito despropósito…

Sobre el amor y la dependencia (II)

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Este artículo surge en agradecimiento a vuestros comentarios, a vuestros correos, a cada una de vuestras dudas que en definitiva se traduce en una suma de confianza que habéis depositado en mí como persona y como profesional.

¿Por qué en las relaciones se mantienen situaciones de desigualdad y se crean situaciones de dependencia? Los grandes culpables, los manipuladores sin límite… LOS PENSAMIENTOS INTRUSIVOS.

Los pensamientos intrusivos, son aquellos pensamientos que sin aviso ni razón irrumpen en nuestro propio pensamiento y perturban constantemente la atención.  Los pensamientos intrusivos son involuntarios, al menos de manera inconsciente (puesto que pueden controlarse), y quien los sufre dice del mismo no poder controlarlo.

Los pensamientos intrusivos nos provocan incomodidad, miedo e incertidumbre. Nos provocan miedo sin fundamento, apoyado en argumentos irreales y seguramente más improbables que con probabilidad de que sucedan.

El pensamiento termina captando toda nuestra atención independientemente del lugar en el que estemos, y finalmente provoca una emoción, la más probable el miedo o la tristeza.

Los pensamientos intrusivos actúan como las notas recordatorio que pegamos en la pantalla del ordenador y finalmente inventamos y llevamos a término mecanismos de prevención descontrolados e incoherentes.

Los pensamientos intrusivos nos hacen en último término sentirnos responsables de todo, nos hacen vivir en una situación de ansiedad constante, y nos hacen estar siempre alerta.

Finalmente los pensamientos intrusivos hacen sentirse a la persona fuera de control, y vivenciar una y otra vez, de forma casi obsesiva situaciones irreales, que como ya he dicho, quizás ni siquiera ocurran.

Estas personas siempre están sufriendo por lo que está por llegar, por lo que todavía puede pasar y no ha sucedido.

Y…¿Qué podemos hacer para combatir estos pensamientos?

En primer lugar aceptar lo que pensaos y sentimos, si tenemos oportunidad de ello verbalizarlo, de esa forma nos daremos cuenta de que son pensamientos irracionales que están apoyados en una base completamente irreal y sin fundamentos.

En segundo lugar debemos aprender a relativizar dichos pensamientos, es decir, sabemos que esos pensamientos existen en nuestra mente al igual que otros muchos, y no darle más importancia que al resto. Esto nos ayudará a que dichos pensamientos cada vez tengan menos influencia para nosotros. Muchas veces, lo que sucede es que le prestamos tanta atención que acaba por molestarnos e incomodarnos en exceso, si les quitamos “su exclusividad” dejan de tener tanta importancia.

En tercer lugar y una vez aceptados dichos pensamientos, debemos buscar argumentos para rebatirlos y “desbancarlos” del todo. Para ello buscamos consecuencias lógicas y coherentes, por ejemplo ¿Qué sucede si un chico/chica se acerca a mi pareja mientras está en el gimnasio? pues lo más probable es que se acerque para preguntarle alguna duda, para pedirle ayuda y que después de esto de despidan de forma cordial. Esta situación no implica, que tenga que suceder nada más allá de lo normal.

Es muy importante pensar en términos de probabilidades, como cuando viajamos en avión y tenemos miedo a estrellarnos, pero nos montamos cada día en coche y no tenemos miedo aún cuando es mucho más probable sufrir un accidente de tráfico que uno aéreo.

Y querer cambiar, esto es lo fundamental, empezar a sentir la arena mojada de la playa entre los dedos de los pies, caminar sin rumbo y dejarnos acompañar sin tener miedo, porque en esto si consiste el amor.

 

Si quieres que te ayude de forma más individual y específica puedes ponerte en contacto conmigo 693607130 y solicitar cita previa.

AMOR Y DEPENDENCIA EMOCIONAL

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Te puedes enamorar de una sonrisa, cuando no solo ves sino cuando también escuchas…supongo que el amor es un poco como eso…tener muchos motivos y muy pocas razones para a cada uno de esos motivos,  pero…¿Qué sucede cuando esos motivos te condicionan, te limitan, te piden explicaciones en exceso, condicionan tu vida e incluso determina el resto de tus relaciones ?

La dependencia emocional se relaciona con bajos niveles de autoestima, una constante necesidad de aprobación, no solo por parte de la persona amada, si no también por su contexto social más cercano.

 Se trata de personas con miedo a la soledad y con una baja tolerancia a la frustración provocada por el abandono. Son personas que anteponen las necesidades de la persona amada a las suyas propias aunque eso suponga “violar” sus normas e ir en contra de sus principios. Son personas que en contadas ocasiones expresan sus opiniones y que casi nunca reclaman sus derechos aunque estén frente a situaciones injustas.

Todos estos comportamientos y actuaciones están encaminados hacia un único objetivo común:  sentirse queridas por la persona amada.

Se trata de personas que presentan una necesidad imperiosa de vigilar a su pareja, bien a través de constantes llamadas telefónicas o mediante el control ejercido por medio del uso de las nuevas formas de comunicación.

Se trata de personas con una gran necesidad de mantener una relación exclusiva, hasta el punto de rechazar que su pareja tenga otras relaciones sociales de amistad.

Personas que demandan atención excesiva y esto lo consiguen a través de artimañas e incluso mediante el uso de la manipulación y el engaño. Viven constantemente en alerta, todo lo “nuevo” supone una amenaza: que su pareja asista a un curso o que vaya al gimnasio, la realización de cualquier tipo de actividad fuera de lo común implica para la persona dependiente, desconfianza.

Son personas suspicaces, posesivas, manipuladoras. La persona dependiente hará cualquier cosa por mantener el amor de la persona amada, aunque eso suponga anteponer las necesidades del otro a las suyas propias. De igual modo vivirá las peleas y enfrentamientos como algo traumático y doloroso.

Son personas capaz de humillarse hasta el punto de llegar a degradar su propia autoestima por mantener a la persona amada a su lado.

La autoculpa y el autoconvencimiento son las herramientas justificadoras que utilizan para seguir adelante.

El amor es la mejor de las emociones positivas, crea y sustenta todo a su alrededor. Pero el amor deja de ser amor cuando se convierte en dependencia. Porque dejas de ser tu mismo, porque pasas a convertirte en quien el otro quiere que seas. El amor pasa de disfrutarse a sufrirse y en vez de alegrías se convierte en una lucha, que cada vez te distancia y te aísla más de quienes siempre han permanecido a tu lado.

 Ese mismo amor se vuelve exigente, tiende a infravalorarte y el miedo al abandono constante en el que vives, te termina robando momentos irrecuperables e irremplazables, que para ti se convierten en amenazas, igual que quienes intentan decirte que estás equivocado.

 El miedo te provoca agotamiento, desesperanza, tristeza, desamparo, desconfianza, resentimiento  e incluso odio en determinadas situaciones y la sensación de vacío y soledad te llena por dentro cada vez con más fuerza, pero la persona prefiere  ese sufrimiento a desvincularse de la persona amada.

 

 

Muchas veces terminamos normalizando “circunstancias” que realmente nos gustaría no cambiar pero si matizar o hacer diferentes, para que volviesen  a llenarnos de satisfacción y alegría, pero la rutina a veces nos deja sin recursos y a veces hasta sin ganas. Si os habéis  sentido identificados con este artículo o simplemente estáis viviendo una situación parecida a que he descrito podéis poneros en contacto conmigo a través de mi correo electrónico rfdiaz_psi@cop.es o si lo preferís de forma telefónica (693607130). A veces la solución no es huir, aceptar a ciegas ni tampoco acabar con todo a veces la solución tan solo consiste en mirar el problema desde fuera y tener una opinión diferente que te oriente sobre cómo empezar a hacer las cosas desde el principio para volver a recuperar la ilusión , la misma ilusión que te hizo luchar tantas veces.