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No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS

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No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS

Le gustaba la belleza oculta en los pequeños detalles, salir descalza a la terraza cuando todos dormían en invierno, pelar las uvas y hacer balance en septiembre,y aunque no todos pudieron entenderlo era afortunada, por eso y por otras muchas cosas. Era afortunada por el silencio y por ser capaz de hacerse ese tipo de preguntas, que solo los valientes pueden hacerse. Preguntas de esas que dan miedo y que no te permiten “quedarte” a no ser que estés sumamente satisfecho, aunque eso implique dolor o estar solo más de lo que debieras o hubieses imaginado la noche antes.

Nunca olvidaba sus guantes amarillos. Nunca olvidaba ser feliz, nunca olvidaba QUE ESTABA VIVIENDO.

No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS,  pero de esos que tienen fecha de caducidad y pasos marcados en el tiempo. De esos que no dices a nadie y de esos que no escribes en ningún sitio, dónde otros puedan leerlo. No te conformes este año con los que los demás proyectan en ti, quieren para ti o esperan de ti y busca tu esencia en todo lo que hagas y que eso que haces, te permita ser tú mismo y nunca el reflejo en ti de otros. No esperes ni busques la aprobación de los demás en lo que haces y que eso, sea junto, lo que te permita sentirte orgulloso, y sobre todo no tengas miedo de sentirte satisfecho por todo lo que consigas, que durante todo este tiempo, ya nos han enseñado a castigarnos lo suficiente, por eso ahora es el momento de regalarnos rosas amarillas en esas mañanas en las que vemos cumplido nuestro esfuerzo o después de haber terminado esa última prueba aunque conseguirlo nos haya costado diez minutos más que el resto. Salta con los ojos cerrados y en vez del agua rompe tus miedos.Te deseo que seas feliz!

13rd february

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El otro día comencé una conversación, que no supe acabar o argumentar como así lo hubiese merecido. Y es que si no hubiese sido por ella, el barro de los tobillos sería a veces aún más fuerte. Sin más demora, mi explicación al respecto, con el deseo de robarle a tu corazón el aliento en un suspiro, que te valga para vivir con ilusión, más aún si cabe, de ahora en adelante.

 

La mayoría de las necesidades son subjetivas, transitorias, inestables, caprichosas, optimistas. Al igual que lo son los días especiales, los meses impares o los años bisiestos. La ilusión no se pinta de rojo , no aguarda los mejores momentos y se llena de recuerdos incómodos. La ilusión es lo que hace que cada uno de nosotros destaquemos del resto. Y no es lo mismo esperar, que esperar con ilusión. Al igual que no es lo mismo dar un abrazo, que dar un abrazo con ilusión. Y tener ilusión no nos hace menos fuertes, más cobardes o en cierto modo vulnerables. Tener ilusión nos hace ciertamente merecedores de rozar nuestros sueños.

La ilusión es esa apuesta en la que nadie cree o esa carta justo antes de haberse decidido a abandonar, ese número tres en los dados…esa partida de dominó por terminar tantas veces, las cartas que no llegaron, o las cosas que no dijimos porque justo eso fue lo que nos faltó y no tuvimos…ilusión.

La ilusión no se parece a la lotería, la lotería es probabilidad, (apuesto desde un punto de vista puramente personal improbable), tiene que ver con los desafíos, con el riesgo y con las ganas.

Vivir algo con ilusión de garantiza de antemano el éxito probable del acontecimiento en si aguardado.

La ilusión juega con las variables extrañas dejándolas en manos de quien cree, muy parecida a la Fe o a la Esperanza. Contraria al olvido, la tristeza, la añoranza, la desilusión o al desánimo.

La ilusión te ayuda a crecer por dentro, sin que se note, a sonreír cuando no hay motivos y a buscar motivos cuando nadie te da razones.

Altiva, temerosa, orgullosa, optimista, con encanto, insensata, fugaz…eso es a lo que yo llamo ilusión mientras el tiempo pasa y junto a él las cosas irremplazablemente provocadoras.