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¿Cuándo está permitido rendirse?

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“Voy a pintar estrellitas, pero esta vez lo haré en el cielo”

Recuerdo la primera vez que os pinté, el dibujo no estuvo listo del todo hasta que os coloreé de amarillo. Hoy habéis aparecido para recordarme, que hay que pintar estrellas que te hagan sentir valiente.

¿Cuando no está permitido rendirse?

Conocí a una niña, por aquellos entonces tenía los ojos un poquito más oscuros y eso la hacia tremendamente especial, sencillamente diferente. Ella pintó estrellas, de esas que se colorean cuando todos deciden irse a la cama, e inventó poesías, que no fue capaz de leer hasta que alguien quiso escucharlas. Fue esa niña la que me enseñó a no rendirme.

Ella escribió una lista de deseos que guardó en una caja de lata, de esas que las abuelas siempre llenan de hilos de colores. A ella no le importaba que para el resto del mundo fueran imposibles, porque ella no estaba dispuesta a rendirse.

No nos cremos que para luchar no son necesarios argumentos que convenzan al resto, que no necesitamos convencer a nadie si realmente nosotros estamos convencidos de que está mereciendo la pena. Y si para nuestro corazón está mereciendo la pena, que nadie nos diga que no debemos seguir adelante.

 

Cita

“Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre.

Malditas todas esas, las veces, bañadas de ilusión y compromiso. Auroras carentes de entendimiento. Maldito el desconsuelo por la falta de argumentos . Maldita la espera de una llamada que quizás pudo cambiarlo todo, o no. Puesta a prueba.

Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre…”

 

 

Maldito despropósito…

LA FELICIDAD : la última parada….OVAL

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Como cuando llegas a la boca del metro y aprovechas el último aliento para alcanzar tu parada y que no se te escape el último tren, y de la misma forma que nos agarramos a las oportunidades sin saber dónde, cuándo o cómo….sin saber si nos quedaremos a medias, sin saber, si con el esfuerzo terminaremos llegando a la última parada…así son las oportunidades y las oportunidades tienen  mucho que ver con la felicidad…o mejor dicho, el aprovechamiento de las oportunidades, tiene mucho que ver con ser más o menos felices en cada momento. Porque la felicidad es así… intangible, efervescente, volátil, versátil a la vez que delicada, exigente, beligerante, tenue, sutil, como cuando patinas en el hielo y necesitas a alguien que te agarre la mano para cruzar la pista … la felicidad se parece a la confianza y ésta tiene mucho que ver con no tener miedo, porque de esa forma nunca agarraríamos las oportunidades. La felicidad también tiene mucho que ver con la confianza, se parece al abrazo de alguien que tras un tropiezo te da por miedo a caerse…porque piensa que puedes soportarlo…

Imprevisible, repentina… como una foto que recoge instantes que nunca volverán a sentirse, atrapados en el espacio y en el tiempo, de un sentimiento derramado en un abrazo que lleva nombre. Porque la felicidad no es permanente y equilibrada y a veces te corta de la misma forma que las cuchillas atraviesan el hielo cuando patinas a toda prisa….la felicidad te hace sentirte inestable, vulnerable y tener miedo como cuando caminas por una gran ciudad y de repente descubres que has perdido el mapa que guardabas en el bolsillo de atrás del pantalón…pero a eso supongo que se refieren cuando hablan de misterios…porque la felicidad sin incertidumbre no sería lo mismo, porque si antes de decidir si tomar o no una oportunidad supiéramos el resultado, nada tendría sentido porque es el riesgo lo que termina llenando de sentido la felicidad y hace que todo valga realmente la pena…

Cabezona, caprichosa incluso maleducada a veces. La felicidad no sigue reglas, no es lógica y no está establecida, es incoherente y a veces no es fiel reflejo de nuestras emociones., se puede reír de felicidad pero también llorar por la misma causa.

La felicidad es como el escalofrío de una mano que te roza, o de la voz que después de tener mucho miedo te susurra al oído “te quiero” La felicidad es delicada y por eso hay que cuidarla, a ella y a todos los instantes que la preceden. La felicidad no duda en sus metas, no tiembla ante sus propósitos, tiene claros sus sueños y teme a la velocidad de las cosas que se escapan del control de lo esperado. Demasiado caliente o fría en exceso…nunca tibia…

Como esas segundas veces con sabor a primeras, como cuando caminas descalza por la moqueta de un hotel con olor a libro antiguo en desuso…como una gota de lluvia que cae en tu nariz de repente debajo de Cupido, mientras juegas a no perderte, desafiando el espacio y el tiempo sin rumbo…eso es la felicidad…

Porque la felicidad no es la meta ni el destino, sino todos los instantes que te terminan conduciendo a ella. Porque lo importante no es el viaje, si no los días previos y los recuerdos que quedan y por eso a veces lo verdaderamente importante, la esencia es el antes y el después de todas las cosas…y no el momento.

La felicidad a veces tiene color, puede ser amarilla como las bicicletas antiguas de los barrios perdidos de las grandes ciudades o azul turquesa como las piedras de los colgantes que llevaban las culturas ancestrales.

Porque la felicidad puede ser morena y tener nombre de canción…por eso siempre deberíamos de llenarnos los bolsillos de antes y después, de planes y recuerdos y asegurarnos de que no se nos escapa, corriendo tras ella como si esa fuese nuestra última parada, no recogida en los mapas, pero que siempre guardaremos en el corazón.

Lo prometido es deuda (y te dije que sabría donde llevarte) y así fue como empezó todo…