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¿Cuándo está permitido rendirse?

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“Voy a pintar estrellitas, pero esta vez lo haré en el cielo”

Recuerdo la primera vez que os pinté, el dibujo no estuvo listo del todo hasta que os coloreé de amarillo. Hoy habéis aparecido para recordarme, que hay que pintar estrellas que te hagan sentir valiente.

¿Cuando no está permitido rendirse?

Conocí a una niña, por aquellos entonces tenía los ojos un poquito más oscuros y eso la hacia tremendamente especial, sencillamente diferente. Ella pintó estrellas, de esas que se colorean cuando todos deciden irse a la cama, e inventó poesías, que no fue capaz de leer hasta que alguien quiso escucharlas. Fue esa niña la que me enseñó a no rendirme.

Ella escribió una lista de deseos que guardó en una caja de lata, de esas que las abuelas siempre llenan de hilos de colores. A ella no le importaba que para el resto del mundo fueran imposibles, porque ella no estaba dispuesta a rendirse.

No nos cremos que para luchar no son necesarios argumentos que convenzan al resto, que no necesitamos convencer a nadie si realmente nosotros estamos convencidos de que está mereciendo la pena. Y si para nuestro corazón está mereciendo la pena, que nadie nos diga que no debemos seguir adelante.

 

Cita

“Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre.

Malditas todas esas, las veces, bañadas de ilusión y compromiso. Auroras carentes de entendimiento. Maldito el desconsuelo por la falta de argumentos . Maldita la espera de una llamada que quizás pudo cambiarlo todo, o no. Puesta a prueba.

Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre…”

 

 

Maldito despropósito…

Tomar decisiones acertadas

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girl lying in sunset on a meadow

Pensamos que los sueños son esa “pequeña parte de nosotros mismos” que debemos doblegar, a esa otra parte de nosotros mismos, llamada “razón”.

Consideramos que los sueños son irracionales, impulsivos, indeterminados y caprichosos y a su vez la razón, quién nos hace poner los pies en la tierra, tomar decisiones acertadas, no actuar en caliente (esto no siempre es negativo) y elegir la opción correcta, cuando tenemos que elegir y esa elección implica riesgo en cierto modo.

Lo cierto, es que está demostrado que son las decisiones “por instinto” las que nos garantizan en la mayor parte de las ocasiones, el éxito (desde hace mucho, fueron las encargadas de garantizarnos la supervivencia y aquí estamos). Dichas decisiones están impregnadas por un fuerte componente emocional, que nos arrastra, nos envuelve y que nos permite ser capaces, de decidir desde el minuto uno, en vez de terminar analizando en exceso las situaciones, lo que nos lleva a terminar eligiendo “lo que debemos” en vez de lo que “queremos” ,no dejándonos ser nosotros mismos o felices en última estancia. Y es que las decisiones correctas, no siempre son las que menos daño hacen, las más sencillas, las que menos polvo levantan o las que menos tiempo cuestan. A veces las decisiones correctas no son las que más argumentos a favor tienen y mucho menos las que van a favor de la corriente o de lo que piensa la mayoría y mucho menos lo esperado por todos.

Las decisiones correctas algunas veces implican decepción, de quienes en su momento, no fueron capaces de ser lo suficientemente valientes, por al menos, luchar por sus sueños. las decisiones acertadas implican rechazado y la exigencia constante, de buscar argumentos por parte, de quienes les gustaría estar convencidos de la misma forma que tú, para dar el primer paso.

La decisiones correctas hacen que el corazón tiemble y a su vez te hace plantearte todo lo planteable para que lo que aparezca sea “tu esencia” y no lo que los demás han hecho de tí en base a lo esperado. Las decisiones acertadas, implican tomar planteamientos desacertados, arrancar muchas páginas en blanco, hacer apuestas antes de ver tus propias cartas y sobre todo creer, creer en que lo que vale la pena es lo que sientes.

Existen infinidad de variables extrañas (por llamarlas de algún modo), para ponernos las cosas excesivamente difíciles, concedámosnos la oportunidad de ser felices en una sociedad que hasta entonces “ser felices” no se nos ha permitido, por el miedo al propio miedo. Seamos arriesgados que ya “nuestras variables extrañas” por si solas y sin pedir permiso, se encargan de ponernos los pies en la tierra  y de nada nos sirve ir por delante de ellas con los pies en la tierra “por si acaso”. Por que quizás lo bueno que nos regala la vida sea eso que pasa, mientras “andamos esperando” a que lo malo llegue.

“Decisiones remedio”

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Las “decisiones remedio”, huelen a agua salada. Te acarician el alma con la punta de los dedos. Te hacen cosquillas en los pies y saben a helado de chocolate blanco.
Las “decisiones remedio” son decisiones desacertadas, imprevistas, antes las cuales no valoras los recursos y mucho menos la posibilidad de fracaso o de que cada una de las alternativas posibles, lleguen a ser lo realmente efectivas,probables, adecuadas…oportunas.
Estas decisiones llegan en momentos de pánico y casi nadie puede entenderlas.
Estas decisiones son de color celeste y adoptan la forma de culturas diferentes, por eso quizás estas decisiones resulten tan embaucadoras.
A destiempo, con sueño y a pesar del desánimo sin pedirte permiso, te hacen superarte a cada paso. Te hacen tenaz, diligente y te ayudan a cerrar etapas que te gustaría que no volviesen, a la misma vez que das gracias por ellas (porque sin ellas nada de esto habría sido posible).
Las “decisiones remedio” te hacen sentirte satisfecha, poner más empeño aún en las cosas y sentir con orgullo, que fuiste capaz desde el principio, aún cuando no podías creerlo.
Los resultados de las “decisiones remedio” llegan en los momentos más apasionantes y enriquecedores de tu vida, que son esos momentos en los que estás realmente desarmada y con el corazón al descubierto, planteándote otro millón de decisiones (no “remedio” ya que ahora no se consideran un recurso necesario ) que te hacen de nuevo, y a la vez, altamente vulnerables.
Estas decisiones te enseñan el valor de cada paso y de la entrega y te reconfortan con las palabras de quienes te ayudaron a permanecer en pie a pesar de todo.