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No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS

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No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS

Le gustaba la belleza oculta en los pequeños detalles, salir descalza a la terraza cuando todos dormían en invierno, pelar las uvas y hacer balance en septiembre,y aunque no todos pudieron entenderlo era afortunada, por eso y por otras muchas cosas. Era afortunada por el silencio y por ser capaz de hacerse ese tipo de preguntas, que solo los valientes pueden hacerse. Preguntas de esas que dan miedo y que no te permiten “quedarte” a no ser que estés sumamente satisfecho, aunque eso implique dolor o estar solo más de lo que debieras o hubieses imaginado la noche antes.

Nunca olvidaba sus guantes amarillos. Nunca olvidaba ser feliz, nunca olvidaba QUE ESTABA VIVIENDO.

No hagas balance, HAZ PROPÓSITOS,  pero de esos que tienen fecha de caducidad y pasos marcados en el tiempo. De esos que no dices a nadie y de esos que no escribes en ningún sitio, dónde otros puedan leerlo. No te conformes este año con los que los demás proyectan en ti, quieren para ti o esperan de ti y busca tu esencia en todo lo que hagas y que eso que haces, te permita ser tú mismo y nunca el reflejo en ti de otros. No esperes ni busques la aprobación de los demás en lo que haces y que eso, sea junto, lo que te permita sentirte orgulloso, y sobre todo no tengas miedo de sentirte satisfecho por todo lo que consigas, que durante todo este tiempo, ya nos han enseñado a castigarnos lo suficiente, por eso ahora es el momento de regalarnos rosas amarillas en esas mañanas en las que vemos cumplido nuestro esfuerzo o después de haber terminado esa última prueba aunque conseguirlo nos haya costado diez minutos más que el resto. Salta con los ojos cerrados y en vez del agua rompe tus miedos.Te deseo que seas feliz!

Cita

“Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre.

Malditas todas esas, las veces, bañadas de ilusión y compromiso. Auroras carentes de entendimiento. Maldito el desconsuelo por la falta de argumentos . Maldita la espera de una llamada que quizás pudo cambiarlo todo, o no. Puesta a prueba.

Maldito despropósito desacertado que hoy me hace libre…”

 

 

Maldito despropósito…

Aceptación o compromiso

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Tenemos dos opciones, empecemos así, ¿Por qué no hacerlo? . Tenemos la opción de cobijarnos bajo el amparo, de lo que nos hace sentir seguros, del tan utilizado como escudo “yo soy así” y entraríamos en “aceptación” . También tenemos la opción, de adquirir sin más mesura, el “compromiso” del cambio. Cuando hablamos de cambio, en ningún momento se hace referencia, al abandono de nuestra esencia, con el mero objetivo de ir en pos de lo que los demás quieren de mí, o quieren que yo sea, por eso es muy importante identificar quién soy yo y cada una de las partes de nosotros mismos, que son las que bañan de sentido nuestra felicidad, dándole ese matiz especial, a todo lo que hacemos. Pero si puede ser modificable, aquello que nos frena: la ira, el enfado, la preocupación en exceso, o el ir más adelante que el ir y venir de los acontecimientos, por mucho que de forma positiva o negativa nos repercutan. Estos son los matices de nosotros mismos susceptibles de modificación, esos matices que nos hacen sentirnos incómodos, que nos hacen no ser flexibles o adaptables, que terminan sencillamente robándonos momentos. No hablo de comodidad, ya que por añadido se sobrentiende  que es más cómodo ser como somos, admitiendo nuestros mecanismos de defensa en cada situación, a la que tengamos que hacerle frente, en vez de sentirnos desprotegidos por eso a lo que llamamos “cambio”, lo que sucede es que el el “cambio” se convierte cuando se experimenta en la antesala del disfrutar pleno de cada circunstancia, es el “cambio” el que nos hace conectar con los otros, dándole sentido a cada pequeño acontecimiento, y diciéndole al otro “esto lo hago por mí y también por tí porque me importas.” os invito a experimentar el “cambio”.

Si necesitas ayuda o quieres hacerme alguna consulta, no dudes en ponerte en contacto conmigo: 693607130.

¿Qué podemos hacer con la tristeza?

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¿La tristeza que siento es normal o se está convirtiendo en un estado patológico?¿Por que siento que a veces me invade de forma repentina y sin motivo aparente?¿Qué puedo hacer para combatir la tristeza?¿Tiene “cura”?¿Qué mecanismos podemos utilizar en nuestra vida diaria para combatir este sentimiento?

¡ Plaffff ! es el ruido que hace la tristeza sobre la ventana de tus sueños, haciendo añicos una a una las cosas por las que antes vivías y que quizás ahora te son demasiado indiferentes para poder valorarlas y tenerlas en cuenta y es que aun así y sin llegar a entender muy bien cómo o de qué modo, sigues escuchando por la calle la misma frase una y mil veces ¡ Siéntete feliz, eres afortunado ! Cuando realmente sientes que nada ni nadie tiene derecho de juzgar si lo eres o no realmente, porque aquí no importan los motivos, porque aquí lo que cuentan no son las razones si no esas ganas de cerrar los ojos y de que todo pase lento tan lento, como para no ser capaz de darte cuenta de nada, pero eso nadie puede entenderlo, porque esto no es como la tos o el dolor de barriga, porque la tristeza parece no tener límite o si quizás el límite de la tristeza sea, el que la desesperación quiera marcarle.

La tristeza para de ser una emoción normal a una manifestación patológica en el momento en el que te repercute de forma negativa en el desarrollo de tu día a día, si dejas de hacer las cosas con las que antes disfrutabas o simplemente dejas de disfrutar con las cosas que antes te hacían feliz. la mayoría de nosotros pensamos, ¿Que hago? ¡ Me siento triste ! Cuando realmente así lo experimentamos, pero lo que no sabemos es que somos nosotros los que controlamos a las emociones y no al contrario, pero el controlar una emoción en vez de dejarnos inundar por ella, se convierte en una tarea mucho más ardua que la anteriormente mencionada. Es tan sencillo como ser capaces de modificar esa emoción a través del pensamiento. De forma que si estamos tristes, debemos de buscar argumentos que nos ayuden a rebatir dicha tristeza, y esto al principio nos supondrá un esfuerzo casi sobrehumano, pero poco a poco se irá convirtiendo en un mecanismo casi automático que no solo nos ayudará a sentirnos mejor, si no que nos ayudará a poder darle a cada cosa el valor que realmente tiene.

¡Os animo a intentarlo!

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La Tristeza

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Hoy quiero hablar de la tristeza…

La tristeza se etiqueta como un sentimiento o estado del ánimo de carácter negativo.
Son diversas las situaciones de las que se vale este sentimiento, para ser puesto de manifiesto: cuando perdemos a alguien a quien queríamos mucho, nos sentimos tristes; cuando nos decepciona alguien en quien habíamos depositado toda nuestra confianza; en cambio otras veces la tristeza se debe a determinados cambios nada fáciles, o a periodos de transición, aceptación y/o cambio. También nos ponemos tristes cuando nos sentimos solos. Cuando una persona está triste , al menos en la mayoría de las ocasiones, pierde la ilusión y mantener la esperanza se convierte en un esfuerzo constante que no sale de forma natural y que lo mantiene alerta si no quiere que se desvanezca por completo.
Cuando una persona está triste no es “esa persona”, se camufla su esencia. En muchas ocasiones la tristeza hace que sintamos ganas de llorar y el desgano y la falta de voluntad son dos rasgos que definen perfectamente a este sentimiento una vez que aflora.

Hay personas que se ponen tristes solo en determinadas ocasiones, no debemos olvidar que la tristeza es al igual que el resto de nuestros sentimientos. La tristeza, al igual que la alegría o el miedo, se convierte en un mecanismo de defensa y adaptación que favorece el aprendizaje y la adaptación de nuestro organismo, al contexto específico en el que nos desarrollamos.
De igual modo, hay otras personas a las que este sentimiento les invade la mayor parte del tiempo y no solo de forma ocasional, como se mencionaba que les sucedía a las demás personas, si no de forma casi continua y permanente.

Cuando esto sucede, cuando la tristeza te asalta ya sea de manera puntual o más extendida en el tiempo, tienes la sensación de que este sentimiento que te ahoga y que te deja sin armas va a durar para siempre.

Pero ¿Qué sentimos cuando estamos tristes?

Cuando estamos tristes nos sentimos completamente vacíos e ilusionarnos supone un rato cada mañana, y además nos sentimos desamparados (de ahí la importancia que tienen los abrazos). Nos sentimos desprotegidos, perdidos y completamente olvidados, lo cual nos hace entrar en un bucle el cual lleva a nuestra desesperación a los límites más insospechados de la razón humana. Terminamos culpándonos a nosotros mismos no solo de la situación en la que estamos viviendo inmersos, si no también de la repercusión que tiene nuestro estado de ánimos sobre el resto de personas, lo cual nos frustra y hace crecer nuestra desesperación. Además nos irritamos con facilidad y nos volvemos vulnerables, nos sentimos cada vez más solos y cada vez sentimos que menos gente disfruta con estar a nuestro lado. Habitualmente nos sentimos fatigados y el cansancio se convierte en nuestro compañero del día a día. Esta tristeza de forma patológica puede llegar a producir sentimientos de muerte e incluso intentos de suicidio.
¿Cuándo debemos preocuparnos?

Cuando este estado de tristeza se prolonga, repercutiendo de forma negativa desempeño de nuestra vida, y no dejándonos disfrutar de las “cosas bonitas que hace cada día único, exclusivo y diferente”
¿La tristeza que siento es normal o se está convirtiendo en un estado patológico?¿Por que siento que a veces me invade de forma repentina y sin motivo aparente?¿Qué puedo hacer para combatir la tristeza?¿Tiene “cura”?¿Qué mecanismos podemos utilizar en nuestra vida diaria para combatir este sentimiento?

LAS RESPUESTAS A TODAS ESTAS PREGUNTAS EN EL PRÓXIMO ARTÍCULO

Si crees que puedo ayudarte y QUIERES que lo haga: 693607130