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¿Cuándo está permitido rendirse?

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“Voy a pintar estrellitas, pero esta vez lo haré en el cielo”

Recuerdo la primera vez que os pinté, el dibujo no estuvo listo del todo hasta que os coloreé de amarillo. Hoy habéis aparecido para recordarme, que hay que pintar estrellas que te hagan sentir valiente.

¿Cuando no está permitido rendirse?

Conocí a una niña, por aquellos entonces tenía los ojos un poquito más oscuros y eso la hacia tremendamente especial, sencillamente diferente. Ella pintó estrellas, de esas que se colorean cuando todos deciden irse a la cama, e inventó poesías, que no fue capaz de leer hasta que alguien quiso escucharlas. Fue esa niña la que me enseñó a no rendirme.

Ella escribió una lista de deseos que guardó en una caja de lata, de esas que las abuelas siempre llenan de hilos de colores. A ella no le importaba que para el resto del mundo fueran imposibles, porque ella no estaba dispuesta a rendirse.

No nos cremos que para luchar no son necesarios argumentos que convenzan al resto, que no necesitamos convencer a nadie si realmente nosotros estamos convencidos de que está mereciendo la pena. Y si para nuestro corazón está mereciendo la pena, que nadie nos diga que no debemos seguir adelante.

 

“LA VENTANITA”

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Y llegó el día…llegó el día de buscarle el hueco exacto al cuadro que acompaña tus proyectos…menos mal que la habitación tiene cuatro paredes, porque si llega a tener ocho implica pasarte tres días más, a parte de los tres que ya llevas pensando, en qué lugar será el más adecuado…y no sabes que el sitio es lo de menos…

Blandito, suave y con olor a vainilla como los problemas, que al principio nos atrapan y que un  tiempo después simplemente se convierten en una leve carga, que a pesar de poner de nuestra parte, hay veces en las que nos continua pesando.

Respuestas… y es que hay veces en las que simplemente necesitamos respuestas y cuando nos sentamos, nos damos cuenta que ni tan siquiera somos capaces de formular la pregunta adecuada…y es que hay días de lluvia blanditos, como los problemas…días de lluvia, con sabor a café que se enfría, mientras juegas a recorrer el borde.  Hay días blanditos en los que faltan abrazos y sobran motivos, días en los que presuponemos las razones por incapacidad a seguir argumentando, días sin razón, días llenos de sonrisas, de postales de sitios por escribir, de sobres de colores que no tienen remitente, días en los que “creer” se convierte en un objetivo a muy corto plazo y mañana en una posibilidad lejana en el tiempo, que nos agota tan fácilmente. Hay días frágiles, persistentes, hay días sin palabras, sin promesas…días en los que buscas, buscas…

Y de repente se abre esa ventana, esa pequeña ventana que asusta, desestabiliza, incluso entorpece…esa ventana en forma de promesa y esto tiene mucho que ver con las madres, las madres…y es que hay madres, que a pesar de ser incapaces de entender tus motivos, se empeñan en contarte esa larga historia sobre ventanitas que se abren, y se empeñan, se afanan… ¡Ea!  la ventanita se abre…y ahora llega el rencor contenido en forma de miedo porque a nuestras madres se les olvida ponernos en alerta y nos coge tremendamente desprevenidos y sin recursos(sonrisa….sonrisa….sonrisa…tenías razón como otras tantas veces….ojalá sea cierto). Pero como decía…aparece la ventanita, sorteando las leyes físicas, la situación de crisis, saltándose lo que la tasa de parados dice y haciendo caso omiso a las posibilidades reales que tenías anoche…

Y después, poco después aparecen las bolitas de chocolate blanco y las excusas…las excusas para dar abrazos, los mismos abrazos que necesitas en las tardes “esas” en las que el café se queda casi frío mientras la peli termina…los mensajes chiquititos que se escriben en esquinitas de sitios importantes pero que te hacen detenerte….y todo esto guarda relación con el lugar que elegiste para colgar el cuadro, como cuando vas a enfrentarte a algo importante o como todas esas veces que en vez de ¡SIIIIIIIIIIIIIII! decimos que no, por miedo a sentirnos desconcertados, por miedo a abandonarnos y es que la mayor parte de los fracasos se deben a no haber intentado las cosas.

Si buscas esa ventana, que da paso a todas las puertas que en un momento u otro se nos han cerrado, pero no sabes cómo hacerlo…pero QUIERES puedes ponerte en contacto conmigo…como otras tantas veces he dicho, algunas veces es cuestión de ver los problemas desde una perspectiva diferente,  y yo puedo ayudarte.

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